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El tío de Duarte o el papá de Yunes
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A) Dante al reclusorio, la noche que Miguel Ángel
ordenó esposarlo en funeral de su señor padre
B) PAN dividido, maestros unidos con PRI, PRD sin
brújula; mejor la alianza de Texas y Veracruz
C) Tonicho por Carvallo, ¿para qué?; presidente
Calderón cae en encuestas y gobernador sube
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POR LUIS RODRÍGUEZ ZAVALA
“No se qué decirle”, respondió Ricardo Felipe Cortés Ramón, alcalde de Mc Allen, Texas, estado de la Unión Americana que si fuera un país soberano, autónomo, independiente, libre, ocuparía la sexta economía del mundo, es decir toda una potencia financiera. ¿Qué le había preguntado el reportero Oscar Pedro Reyes?, sencillamente, quién le parecía mejor gobernante, si el hombre de color (negro) de Estados Unidos o el de Veracruz -estado libre y soberano, pero no autónomo ni independiente-, guardadas las proporciones, aquellas mismas en las que el influyente periodista de Televisa, Joaquín López Dóriga comparó al mandatario jarocho con el austero y honesto Adolfo, don Adolfo Ruiz Cortínes y al gobernante toluqueño con el popular Adolfo López Mateos, aunque en las encuestas sigue creciendo el hombre de Nopaltepec y el comunicador haya precisado que tal comparación la hizo otro ex presidente, Carlos Salinas de Gortari, llamado el villano favorito del país. ¿Y qué tiene que ver todo esto con los veracruzanos?, bueno, así de simple, el empresario y poderoso alcalde Richard Cortés -”poco producimos, pero todo vendemos”-, cuyo nombre completo es el de Ricardo Felipe Cortés Ramón, destacó que el gobernador debe seguir sirviendo a más mexicanos, en mayor territorio, por su trabajo de resultados inmediatos y olfato para los negocios, en lenguaje coloquial, sin rodeos, lo quiere de presidente de la república. “No quiero que se me canse, hay que seguir poniéndolo en un puesto alto, no sólo para ayudar a los veracruzanos, sino a la república de México”, expresó literal.
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A punto de escribir esta columna y sabiendo que la política poco o nada interesa a la mayoría de lectores, vistos los tiempos de precampañas, campañas y contracampañas electorales, me preguntaba ¿dónde está la verdad?, ¿qué hacer?, ¿en qué pensar?, ¿cómo votar?, ¿a quién creerle?, ¿dónde trabajar?, inmersos en la peor crisis de la historia de México. Y precisamente en estos momentos se impuso la fría realidad texana, de lucidez, conocimientos y experiencias. Su verdad, aunque nunca es absoluta, sino relativa, es la verdad de los últimos cinco años en Veracruz. Mientras la nación cayó en más del siete por ciento del producto interno bruto, nuestra entidad creció un 2.5 por ciento. Cuando nuestro estado creó 80 mil nuevos empleos, la república perdió 800 mil plazas de trabajo, en palabras del alcalde porteño Jon Rementería Sempé. Le faltó añadir que es de los más seguros y productivos, donde lo único que no se produce son pobres, por el contrario, de acuerdo al INEGI que ahora es una dependencia federal panista, disminuyó la pobreza en Veracruz y mejoraron sus índices de progreso y desarrollo.
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Por tales razones, como reportero y ciudadano veracruzano, no le creo a Miguel Ángel Yunes y también sé lo que hay que hacer, lo que debo hacer. Se lo dije a Enrique Ampudia Mello, secretario general de la Junta Directiva del ISSSTE, cuando nos volvimos a encontrar después de cinco años en el lobby del hotel Crowne Plaza, propiedad del senador defenestrado de candidatura azul, Juan Bueno Torio, hotel que, a propósito, ignoro si le robó playa al mar o legalmente creció a lo doble su alberca. Ampudia es un estratega a quien aprecio, estimo, respeto, diría que no somos amigos, pero tenemos muy buena amistad, desde que en los tiempos de vacas flacas, sin salario, colaborábamos circunstancialmente con Yunes. Él sigue a su lado, uno cortó por lo sano. Conversamos largamente, Ampudia sorbiendo cigarrillos, un vicio de antaño, luego de que en compañía de Enrique Pérez Rodríguez, delegado estatal del ISSSTE y Pedro Yunes Choperena, convencían al perredista, ex presidente del sol azteca, Agustín Mantilla Trole, de apoyarlos, contrarios al ofrecimiento partidista de ser su precandidato a la gubernatura por el amarillo Enrique Romero Aquino, paradojas de la vida, un Buganza al que ahora quieren comprar con la Secretaría de Economía o las maletas ¿de dinero? de los gobernadores de Guanajuato y Morelos, ¿comprarán su militancia?, ¿les venderá su fuerza moral?, ¿mantendrá la dignidad, decoro, honestidad, congruencia personal?, ¿ayer toda la fuerza del Presidente en su contra?, ¿hoy toda la fuerza del aparato de Estado a su favor?, es el dilema público, no privado ni en lo oscurito. Nadie puede tapar el sol con un dedo, ni a pastelazos. Otros hacen su luchita, la suerte está echada. Ampudia, Pérez, José Luis Lagunes López y Choperena, entre otros, harán lo posible por evitar la victoria del candidato del PRI. Hace años lo escribí en diario porteño, Ampudia y yo habíamos desayunado en el Sanborns de La Fragua de la ciudad de México y, en la confesa desconfianza, -¿mercenarios?-, había concluido que tal vez el reportero sería la piedrita en el zapato para derrotar a Yunes. Y bien dicen que no hay enfermedad que dure cien años, ni enfermo que los aguante. Llegó la hora, fuera máscaras, en Veracruz yo creo en el PRI, en la fidelidad y, particularmente, en el joven doctor Javier Duarte de Ochoa, un hombre bueno de 36 años, con una familia ejemplar, de resultados y experiencia en el buen gobierno. ¿Queremos más?
Sin ánimo de vacilar, para la toma de mis decisiones y sobre la balanza comparo, en crudo lenguaje alvaradeño, que Yunes tiene de papá a Calderón y Duarte a un tío, el tío Fide. Así de llano, simple, lógico. ¿Quiero un Veracruz como Calderón tiene a México?, noooo. ¿Quiero un México como Fidel tiene a Veracruz?, por supuesto, son el engranaje perfecto, van bien y vienen seis años más de lo mejor. Esta mañana “El Universal” publica las últimas encuestas reprobando el trabajo del presidente Calderón, su imagen cae del 54% al 41%, mientras que las del gobernador Herrera siguen creciendo al 80% y 90%. Por ejemplo, hoy sabremos cuántos mexicanos más, de frontera a frontera y costa a costa, quieren a Fidel de presidente de la república. No que no tronabas pistolita.
Lo merecen. En plena libertad y cabal democracia voy a votar por el PRI, la Fidelidad, el color rojo, Duarte, debido al buen gobierno que realizaron, por sus hechos, obras y trabajo, no por sus discursos o promesas. ¿Tienen fallas, omisiones, errores, deficiencias?, ¿qué partido o político no las tiene?, valga preguntar. Aquí los priístas llegan más unidos, incluidos maestros del SNTE, convencidos también de que es lo mejor para Veracruz (hasta el alcalde del PT en Catemaco decidió apoyarlo), ante un PAN dividido, violentado, conflictivo y desprestigiado; un PRD sin brújula, desarticulado y un partido Convergencia agotado en su poder de convocatoria. Olvidar el pasado, claman panistas, ¿olvidar el pasado represivo, autoritario, amenazador, fracasado de Yunes, vinculado a pederastas?, el mismo que ridiculizó con homosexuales los actos de campaña perredista de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Como el sudafricano Nelson Mandela, Dante Alfonso Delgado Rannauro podrá perdonar a Miguel Ángel Yunes por encarcelarlo, prescripto su presunto delito de corrupción, pero no debe olvidar que ordenó esposarlo para asistir al funeral de su señor padre, ingeniero Pedro Delgado Figueroa. El cordobés sencillamente prefirió quedarse en la prisión de Pacho Viejo antes de que su mamá, doña Alida, y hermanos lo vieran esposado de manos. Rudeza innecesaria, crueldad manifiesta.
En tales circunstancias y panorama, de alianzas a alianzas, mejor prefiero la de Mc Allen y Veracruz, testigos, invitados y convidados banqueros e inversionistas extranjeros. Claro, no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver. Vale
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ENTRE PARÉNTESIS: ¿Para qué?, Ranulfo Márquez Hernández va a la presidencia del comité directivo estatal del PRI en lugar de Jorge Carvallo Delfín y aunque en esta vida nada es seguro insisto en cuestionar, ¿para qué?, obvio, donde manda capitán, no gobierna marinero y los periodistas somos de palo, simples observadores)
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