Premier tailandés justifica represión
Bangkok, Tailandia- El primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, defendió ayer las medidas enérgicas del Ejército sobre los manifestantes que han tomado el corazón de la capital, y dijo que el mismo futuro del país estaba en juego.
Vejjajiva mostró un tono desafiante, al decir en televisión nacional que su gobierno no cederá ante los manifestantes que exigen su renuncia, a pesar de nuevos enfrentamientos que elevaron ayer a 24 el número de muertos y a 170 el de heridos.
En tanto, los manifestantes retiraron de las aceras los cuerpos de tres personas, arrastrándolos. Muchos afirmaron que los francotiradores del Ejército les dispararon a sus compañeros.
Los choques callejeros comenzaron cuando el gobierno intentó sellar el jueves una zona de tres kilómetros cuadrados que los opositores camisas rojas han ocupado en una de las áreas más prestigiosas de la capital, Bangkok.
En sus primeras declaraciones desde el nuevo brote de violencia, Abhisit defendió las acciones del Ejército.
“El gobierno debe avanzar. No podemos replegarnos porque estamos haciendo cosas que beneficiarán a todo el país”, dijo.
El plan es “regresar a la normalidad con el menor número de pérdidas” para la capital, dijo. El problema, agregó, es que algunos “terroristas” se han infiltrado entre los camisas rojas.
“Insisto que si queremos ver un final a las pérdidas de vidas, la única forma es que los manifestantes terminen su protesta”, dijo.
El portavoz gubernamental, Panitan Wattanayagorn, indicó en rueda de prensa, que los camisas rojas habían arrojado desde el pasado jueves al menos 16 granadas contra diferentes posiciones militares.
Según el gobierno, tras las barricadas y empalizadas levantadas por los manifestantes para protegerse de una eventual carga de las fuerzas de seguridad hay unas 6 mil personas, una cifra que los cabecillas del frente elevan por encima de 10 mil.
El Ejército, que impide la entrada de civiles a la zona roja pero permite que salgan de ésta, tiene emplazados francotiradores cerca de las posiciones tomadas por los soldados, y ha colocado letreros que advierten a los posibles intrusos de que están a punto de cruzar a una “zona de fuego real” a la que se prohibido la entrada.
Los manifestantes argumentan que el gobierno de coalición de Abhisit llegó al poder a través de la manipulación de las cortes y con el respaldo del poderoso Ejército. También lo acusan de no prestar atención a los pobres.
La violencia ha generado temores de que Tailandia, la “Tierra de las sonrisas”, un destino turístico que promueve una cultura de relax, caiga en la inestabilidad.
La incertidumbre política ha asustado a los inversionistas extranjeros y dañado la industria turística, que aporta 6% de la economía y es la segunda más grande en el sureste asiático.
Los manifestantes han pedido al rey Bhumibol Adulyadej que rompa su silencio e intervenga, pero hasta ahora el reverenciado monarca de 82 años no ha hablado de la crisis.
En varias rondas de violencia, un total de 51 personas han muerto y al menos mil 620 han resultado heridas, de acuerdo con un conteo del gobierno que incluye los choques más recientes.
El departamento de Estado de Estados Unidos autorizó ayer a su personal diplomático no esencial en Bangkok, así como a sus familias, a abandonar Tailandia por los disturbios que se registran en ese país. “Ha autorizado la salida voluntaria de los empleados no esenciales”, dijo Darby Holladay, vocero del Departamento de Estado.


